¿Qué es la belleza?
En una ocasión Hipias
le pregunto a Sócrates:
¿Cómo sabes lo que es
bello y lo que es feo?
Sócrates le respondió con otra pregunta: ¿puedes decirme qué es
la belleza? él desconcertado se quedó mudo sin poder dar una respuesta
satisfactoria…
Realicemos un
breve recorrido histórico para introducirnos en la temática: Por su
capacidad espiritual y la simbolización, el arte y la belleza han
cautivado desde siempre al ser humano. Ahora bien, la
reflexión teórica del fenómeno de lo bello, tuvo un origen preciso: los
filósofos del V. a.C (Platón y Aristóteles).
Para Platón –en su teoría del mundo
dividido-una realidad lo constituye “lo
Bello” y otra realidad lo constituye “el arte”. ¿Por
qué? Porque lo Bello es una realidad verdadera, suprasensible
y trascendente ubicada más allá de lo aparente del
mundo. Precisamente en la apariencia del mundo se encuentra el
arte[1]. En
este mismo sentido, para Aristóteles el arte es una “mímesis” (“un como
si”) de la realidad, una participación de los modelos
o arquetipos eternos.
¿Qué provoca el arte en el ser
humano? Estos pensadores sostienen que los humanos que son atraídos a la
contemplación de una obra de arte y sienten y aprecian su belleza
profunda se elevan al resplandor de lo Bello Absoluto.
En esta época clásica, predominó una
idea “objetivista” de la belleza ¿qué significa? Que la belleza es
una “cualidad” que poseen los objetos estéticos. Así para Platón un objeto
bello mostraría un sereno equilibrio de ªarmonía y ªmedida. Para
Aristóteles ª orden, ªsimetría ªdefinida magnitud.[2]
Durante la
Edad Media, el pensamiento
religioso se sirvió de las ideas clásicas sobre la belleza al sostener que las
cosas en el mundo son bellas porque son una creación divina: ellas
participan de la belleza sobrenatural.
Hasta el siglo XVII la concepción
clásica neoplatónica continuó vigente en su sentido objetivista: hay “algo” en
los objetos que deleita a los sentidos. El Renacimiento significó una
vuelta a la naturaleza como maestra y fuente de la belleza y el arte.
También fue característica la inclusión de las leyes de la perspectiva en
el arte que permitían representar fielmente las percepciones espaciales.
En la modernidad se produce un
proceso de subjetivación y relativización de la belleza. Esta
concepción sostiene que no hay nada absolutamente bello sino sólo para
alguien; que en definitiva no depende de las características
del objeto, sino de la forma en que el sujeto lo siente o lo
percibe. Este giro novedoso hizo posible una renovada
creatividad y libertad del arte frente a las normas que fijaban los
modos de representación.
[1] En relación al conocido mito de la caverna, Lo
bello trascendente sería comparable con el sol que ilumina el mundo
estético.
[2] En este sentido, en la
Grecia Clásica existían
unos cánones o modelos ideales de belleza que establecían
cuales debían ser las proporciones y medidas de un cuerpo hermoso (escultura
“el canon” de Policleto
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