En la antigua Grecia la lechuza representaba a Atena, la diosa de la sabiduría y es también desde siempre un símbolo de la filosofía...

...La lechuza siempre emprende su vuelo cuando cae la noche. Esta característica es muy sugerente para el ejercicio filosófico pues se hace muy
fecundo al final del día cuando somos capaces de reflexionar sobre lo que hemos vivido...mientras que todos los demás se han ido a dormir....

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viernes, 24 de octubre de 2025

Entrevista: ¿Qué es la belleza? estereotipos que enferman


¿Estamos detrás de una belleza inalcanzable? 1:
El problema de reducir la belleza a lo físico

¿Hay una definición para la belleza?

Belleza es una gran palabra, en el sen­tido de que tiene muchas definiciones posibles y lo que es bello para alguien puede no serlo para otros. La defini­ción del diccionario es todo aquello que es atractivo a la vista, al oído, al intelecto, a la expresión oral. Es, por lo tanto, una definición más abierta de la que solemos darle a la palabra belleza.

Entonces, ¿cómo es que el término belleza redujo sus acepciones al casi único significado de buena apariencia física1?

Recientemente, con la aparición de la fotografía y la industria del cine y hace todavía menos, con el desarrollo impresionante de la televisión, toda la vida social se transformó en una cues­tión de imagen. Hasta los debates pre­sidenciales transmitidos por TV se reducen a su dimensión de apariencia y presencia física. Lo audiovisual tiene tal preponderancia que hasta nuestro cerebro tiene ahora un funcionamien­to que potencia las áreas de la vista y el oído. De los más recientes estudios del cerebro es posible afirmar que todo lo que vemos se refleja en una imagen.

Entonces, ¿no es retórica la afirmación de que la belleza es la summa de todas las características personales?

En nuestras investigaciones, cuando preguntábamos a las mujeres si se sentían lindas, ellas con­testaban que no, porque asociaban ese adjetivo a una cuestión de imagen física cuyos parámetros se encuentran refleja­dos paradigmáticamente en las super-modelos. Cuando se les daba la opción de ampliar esa definición vinculándola a temas como la felicidad, la autorrealización, la sabiduría o la posibilidad de hacer algo por ellas mismas, las mujeres se sentían lindas, porque admitían que eso también es parte de la belleza y que en eso sí se sentían identificadas.

Según sus investigaciones, las mujeres creen que los estándares de belleza pueden transformarse, pero ¿están interesadas en romper con los moldes o prefieren acercarse al ideal femenino que difunden los medios?

Definitivamente las mujeres quieren romper ese molde, necesitan sentirse identificadas con personas de una belleza real y no con las supermodelos. No es que las odien o deseen su extin­ción, sino que quieren ver mayor diversidad: personas que tengan otras formas, otros pesos, otros rasgos físi­cos u otros estilos con los que puedan sentirse más identificadas.

Si ese es el sentimiento mayoritario, ¿por qué no se traduce en nuevos pará­metros de belleza y otras modas?

Porque las personas que se ven en los medios, y son sinónimo de éxito, son lindas y lucen bien. La lógica necesi­dad de identificación hace que la gente quiera parecérseles y las imiten.

¿Cómo se explica que el momento de mayor expansión e independencia de las mujeres sea también el de mayor sumisión a la dictadura de la moda?

A lo largo de toda la Historia, las mujeres siempre prestaron atención a la belleza. Sin embargo, recién ahora que las mujeres tienen más poder pue­den empezar a cuestionar los paráme­tros de belleza que rigen sobre el géne­ro. Entonces, empiezan a reclamar una ampliación de los criterios de lo bello, cuando antes sólo tenían que ser espo­sas, madres y hermosas. Ahora tienen el poder suficiente como para cambiar el metro con el que se midió siempre su propia belleza.

De perpetuarse estos parámetros, ¿cómo cree que impactarán en las nenas y adolescentes?

Es muy preocupante porque ya esta­mos observando las consecuencias de este modelo de belleza entre las nenas y adolescentes. Vemos cómo crecen los pedidos a los padres para que les rega­len cirugías para sus 15 años, por ejemplo. También se da el caso contra­rio: la anorexia y la bulimia crece entre mujeres de 40 y 50 años.

Ahora que se extiende la cultura del cuidado personal, ¿los hombres tam­bién sufren los modelos inalcanzables de belleza?

Es una cuestión muy interesante que recién ahora empieza a ser estudiada. De manera provisional podemos suge­rir que sí, si tomamos en cuenta su esfuerzo por mejorar su musculatura, o hasta el recurso de las cirugías esté­ticas. Además, también entre ellos están creciendo exponencialmente los casos de desórdenes alimentarios gra­ves como la bulimia y la anorexia.

1 Entrevista a Nancy Etcoff, (Harvard) autora del best-seller “Supervivencia d e los mas lindos”. Aquí plantea la necesidad de cambiar los criterios con los que se mide la belleza porque están afectando a nenas y varones.

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