¿Estamos
detrás de una belleza
inalcanzable?
1:
El
problema de reducir la belleza a lo físico
¿Hay
una definición para la belleza?
Belleza
es una gran palabra, en el sentido de que tiene muchas
definiciones posibles y lo que es bello para alguien puede no serlo
para otros. La definición del diccionario es todo
aquello que es atractivo a la vista, al oído, al intelecto, a la
expresión oral. Es, por lo tanto, una
definición más abierta de la que solemos darle a la palabra
belleza.
Entonces,
¿cómo es que el término belleza
redujo sus acepciones al casi
único significado de buena
apariencia física1?
Recientemente,
con la aparición de la fotografía y la industria del cine y hace
todavía menos, con el desarrollo impresionante de la televisión,
toda la vida social se transformó en una cuestión de imagen.
Hasta los debates presidenciales transmitidos por TV se reducen
a su dimensión de apariencia y presencia física. Lo audiovisual
tiene tal preponderancia que hasta nuestro cerebro tiene ahora un
funcionamiento que potencia las áreas de la vista y el oído.
De los más recientes estudios del cerebro es posible afirmar que
todo lo que vemos se refleja en una imagen.
Entonces,
¿no es retórica la afirmación de que la belleza es la summa
de todas las características
personales?
En
nuestras investigaciones, cuando preguntábamos a las mujeres si se
sentían lindas, ellas contestaban que no, porque asociaban ese
adjetivo a una cuestión de imagen
física cuyos parámetros se encuentran
reflejados paradigmáticamente en las super-modelos. Cuando se
les daba la opción de ampliar esa definición vinculándola a temas
como la felicidad, la
autorrealización, la sabiduría o la
posibilidad de hacer algo por ellas mismas,
las mujeres se sentían lindas, porque admitían que eso también es
parte de la belleza y que en eso sí se sentían identificadas.
Según
sus investigaciones, las mujeres creen que los estándares de belleza
pueden transformarse, pero ¿están interesadas
en romper con los moldes o prefieren
acercarse al ideal femenino que
difunden los medios?
Definitivamente
las mujeres quieren romper
ese molde, necesitan sentirse identificadas
con personas de una belleza
real y no con las supermodelos. No es que las odien o deseen su
extinción,
sino que quieren ver mayor diversidad:
personas que tengan otras formas,
otros pesos, otros rasgos físicos u otros estilos con los que
puedan sentirse más identificadas.
Si
ese es el sentimiento mayoritario, ¿por
qué no se traduce en nuevos parámetros
de belleza y otras modas?
Porque
las personas que se ven en los medios,
y son sinónimo de éxito, son
lindas
y lucen bien.
La lógica
necesidad
de identificación
hace que la gente quiera parecérseles y las imiten.
¿Cómo
se explica que el momento de mayor expansión e independencia de las
mujeres sea también el de mayor sumisión a la dictadura de la moda?
A
lo largo de toda la Historia, las mujeres
siempre prestaron atención a la belleza. Sin embargo, recién ahora
que
las mujeres tienen más poder pueden
empezar a cuestionar los parámetros
de belleza que rigen sobre el género.
Entonces, empiezan a reclamar una
ampliación de los criterios de lo bello,
cuando antes sólo tenían que ser esposas, madres y hermosas.
Ahora tienen el poder suficiente como para cambiar el
metro con el que se midió siempre su propia
belleza.
De
perpetuarse estos parámetros, ¿cómo
cree que impactarán en las nenas
y adolescentes?
Es
muy preocupante porque ya estamos
observando las consecuencias de este modelo de belleza entre las
nenas y
adolescentes. Vemos cómo crecen los pedidos
a los padres para que les regalen cirugías para sus 15 años,
por ejemplo.
También se da el caso contrario:
la anorexia y la bulimia crece entre
mujeres de 40 y 50 años.
Ahora
que se extiende la cultura del cuidado
personal, ¿los hombres también
sufren los modelos inalcanzables de
belleza?
Es
una cuestión muy interesante que recién ahora empieza a ser
estudiada. De
manera provisional podemos sugerir que sí, si tomamos en cuenta
su esfuerzo por mejorar su
musculatura, o
hasta el recurso de las cirugías estéticas.
Además, también entre ellos están
creciendo exponencialmente los casos de desórdenes alimentarios
graves
como la bulimia
y la anorexia.
1
Entrevista a Nancy
Etcoff, (Harvard) autora del best-seller “Supervivencia
d e los mas lindos”. Aquí
plantea la necesidad de cambiar los criterios con los que se mide la
belleza porque están afectando a nenas y varones.
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